Bueno, para mí un texto es una metáfora de un recuerdo. El mundo es grande y salvaje, y cuando escribo, siento como si de mi pecho brotara un rugido que lo ensordeciera todo y me dejase el mundo callado y un megáfono sesenta segundos. Pero al poner el punto final, el boli pincha la burbuja y volvemos a ser hormigas en un mundo donde nadie mira dónde pisa.
(las manos con cicatrices dan las caricias más suaves)