Este año no ha sido fácil, nada fácil. Lo más difícil ha sido darme cuenta de que no sé reaccionar. Lo más bonito ha sido romperme del todo muchas veces y darme cuenta de que al día siguiente te despiertas por la mañana. Con más o menos motivos, pero te despiertas. Quiero poder decir que he aprendido a enfrentarme a un tipo de situaciones que sólo se dan una vez en la vida. Así que seguramente no sepa afrontar bien las del 2015. Por eso, gracias a la gente que me entiende. Y a la que no, lo siento en el alma. Me he equivocado y volverá a ocurrir. No soy fuerte porque había veces que no tenía fuerzas. Y que no podía seguir. Pero yo no elijo que la vida siga pasando. Y que me arraste. Qué bonita es, ¿eh? Gracias vida.
(las manos con cicatrices dan las caricias más suaves)