Cuando vuelva, quedamos donde tu voz me haga flotar, donde las miradas tienen ganas, donde el tacto no es sólo un sentido, sino una ola, donde cada gesto cuenta, donde las sonrisas surgen tal que así, donde cada día es algo nuevo. Donde no hay errores, donde todo se perdona, donde la risa sabe a ternura, donde te puedo llamar mío, donde me tratas como una princesa, donde haces que los escalofríos escalen por mi espalda hasta llegar a mi nuca, donde tu olor, tu calor, todo gire en torno a ti, en torno a mí, a nosotros.