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Mostrando entradas de febrero, 2011

Si la vida te da más de cinco rincones para dormir...

-¿Vuelas? -Mejor, hago volar.  

Sé perfectamente dónde estoy. Lo que no me queda claro es a dónde voy.

No dejes que tu vida sea como un aeropuerto, qué va; que no dependa de si alguen viene o se va. Porque todo el mundo va y viene.

Cincuenta cosas

Viajar en avión. Cantar en un karaoke Llamadas de broma Tener un copo de nieve en la lengua Bailar o cantar bajo la lluvia Soplar burbujas Bañarte en el mar Cantar en la ducha Estar despierto toda la noche Bañarte en una piscina vestido Reír hasta llorar, o en su defecto, hasta que duela la tripa Hacer un viaje espontáneo Subir a una montaña rusa Meditar Aprenderte una canción de memoria Calentarte las manos en una taza de cola-cao caliente Subir a un sitio alto y gritar Dejarte la voz olvidada en un concierto Atreverte Que te provoquen un escalofrío Saltar en paracaídas Dormir en una playa Darte un capricho Comer helado en invierno Bañarte hasta que se te arrugue la piel Seguir un consejo Escuchar las aventuras de tu abuelo en la mili Limpiar los chakras Andar descalzo por la calle Guiñar un ojo Emborracharte No sentir los pies Apostar Ver una peli dos veces seguidas, o cinco en días distintos Desayunar pizza Ver diez amaneceres, o atardeceres Salir...

KEEP CALM AND FAKE A BRITISH ACCENT

La vida es como una ventana: puedes asomarte y disfrutarla, sacar la cabeza, respirar el aire, sentir el sol en la cara, el rugido del oleaje en los oídos... Pero corres el riesgo de que llueva y te mojes, y que el paisaje se enturbie. También tienes la opción de no mirar, darle la espalda, mantenerte siempre seco, perderte todo lo bueno y librarte de todo lo malo, sin riesgos, sin perder, sin ganar, sin mancharte. Pero... ¿y lo agradable que es esa sensación después de la tormenta, cuando llega la calma y te vas recuperando, con la nueva lección aprendida y un paraguas por si acaso?

Tú me vicias

Cuando vuelva, quedamos donde tu voz me haga flotar, donde las miradas tienen ganas, donde el tacto no es sólo un sentido, sino una ola, donde cada gesto cuenta, donde las sonrisas surgen tal que así, donde cada día es algo nuevo. Donde no hay errores, donde todo se perdona, donde la risa sabe a ternura, donde te puedo llamar mío, donde me tratas como una princesa, donde haces que los escalofríos escalen por mi espalda hasta llegar a mi nuca, donde tu olor, tu calor, todo gire en torno a ti, en torno a mí, a nosotros.