hoy me ha dado por volver a leerte las líneas de las manos, y qué bien las tengo aprendidas de memoria. podría recitarlas hacia arriba, hacia abajo, de derecha a izquierda e incluso hasta las marcas del dorso. relatan una historia que ya me sé demasiado bien.
(las manos con cicatrices dan las caricias más suaves)