basta ya de culpables totales ni tú eres juez ni esto unilateral. que ni tú eres víctima ni yo verdugo y como todo lo recíproco es cosa de dos. Quizá sí algún día te paras a entenderme, verás que para mí no es cuestión de esconder debilidades, porque lo que de verdad duele es que la gente que sabe donde apretar para que duela apriete donde duele solo para que duela y con saña, ni que eso cerrara sus heridas abiertas en otras batallas. Si este es mi momento para acariciar mis cicatrices es el momento en el que más te merezco es cuando necesito que me saques que me des una torta y me digas ya está bien cristina creételo Creémelo por favor. Haz que me lo crea.
(las manos con cicatrices dan las caricias más suaves)