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Mostrando entradas de enero, 2012

el tiempo ajusta cuentas con dos copas de menos.

Y entonces se planteó que debía hacer. Si escapar es de inteligentes o de cobardes. Si plantar cara es de valientes o de idiotas. Si hay que ser valiente para suicidarse, aunque ella carece de ese valor (ni lo quiere). Pedía reflexiones, instantes, respuestas. Cuando llegaba al punto en el que tenía las lágrimas agolpadas bajo las pestañas, sólo entonces, todas las dudas cargaban en su contra.  Si exageraba. Si tenía derecho. Si era normal o extraño. Si lo merecía. Si se autocompadecía. Si estaba a la altura. Si no. Ni siquiera sabía la altura que se la exigía. Y así pasaba sus días, esperando.                                          Sin saber qué esperar.  Evadiéndose, ¿huyendo? Quién sabe. Quién es capaz de juzgarlo. En ocasiones optimista. En otras no. Otras veces pesimista. Y aún hoy, ahí sigue. No está sola. Pero ahí sigue.

love is a loosing game

Voy a llenarme la boca de besos, por si acaso no nos llegan con los que traes tú, ¿vale? Y en el hueco que hay entre la espada y la pared voy a escribir que tu sonrisa está hecha con el brillo de los ojos de los gatos que miran a las estrellas en los tejados de Madrid y entonces tú vas a venir y vas a clavar la espada donde mejor te venga y vas a apoyarme contra la pared y vamos a dejar de respirar un rato para dejar de ser corrientes y cuando nos cansemos de no seguir al resto vamos a acercarnos a la orilla y a dejarnos llevar un rato por las olas y luego voy a declararte la guerra y después de rebozarme en tus caricias vas a ponerte de pie y vas a decirme cosas que piensas pero no dices y vas a pensar en las cosas que dices sin pensar mientras me miras a los ojos haciéndome pensar que las cosas que dices que me hacen pensar no las piensas y las que piensas y no dices me hacen no pensar y elevarme a un nivel superior pero sólo lo pensaré y no lo diré y tú empezarás a disculparte y yo...

replaceable

Y pasea su orgullo por todas las bocas, y las de los metros, de todo Madrid centro. Haciendo eco. Sube y baja caminando las escaleras mecánicas, despreciando a aquel hombre que las inventó, haciendo que su trabajo sea completamente inútil. No lee esos carteles que ponen por los autobuses y los metros de "ni un día sin poesía", la poesía la hace ella cuando agita su pelo bajo las estrellas de Atocha o cuando parpadea con sus pestañas infinitas. Cuando va de bares va sola, y nunca, nunca lleva dinero porque siempre la invitan y la incitan a todo. Nunca duerme sola en casa, de hecho nadie duerme nunca en casa, pero libra batallas en su cama como si en ello le fuese la vida, o la virginidad, o cualquier cosa que se valore hoy en día.

la vida en un puño y el puño en la cara.

Déjate de metáforas edulcoradas sobre la belleza del vivir, lo bonito que es el mundo desde arriba, pero sólo si te ha costado alcanzar la cima de la montaña, con esfuerzo, sudor y chachiamigos y novios que te ayudan a subir. La vida es la cuesta arriba, porque una vez llegas a tu meta, tienes otra, más dura y más lejana, y eso en el mejor de los casos, en el que no vayas hacia atrás. Déjate de trenes y de gente que sube y baja, no, la gente es egoísta y busca disfrutar su propio trayecto, ¿que a tu lado hay un asiento cómodo, que le haces reír, que te lo follas, que le das kikos? Ahí es cuando está a tu lado. Si no, se busca la vida, como todos, no le culpes.  ¿Quieres ser feliz? Pues la ignorancia no es la clave, y mucho menos el autoengaño.