Soy tan ridículamente optimista que a veces me doy lástima. Pero la mayoría de las veces me encanta. Hace poco, mentira, hace mucho, te escribí esto. Para que veas: No, no me importa. Y ese es el principal problema, que no me importa. Estoy tan convencida de que todo va a acabar como tiene que acabar, estoy tan segura de que soy yo la que puede hacerte más feliz, tengo tanto convencimiento de que eres la persona a la que voy a ser capaz de querer, que ni siquiera se me revuelve algo por dentro. No sé de donde me viene tanta certeza, supongo que estas cosas funcionan así. Hay veces que aunque quieres que el corazón se revolucione, pisar el acelerador no vale. Apareces tanto en mis presueños, esos momentos antes de dormir, que es como si llevara el embrague pisado. Estoy preparándome para darte lo mejor. Y tú estás preparándote para darme lo que necesito (que no es otra cosa que lo mejor). Respira hondo y coge carrerilla, porque la que te espera es buena... Me dio por ahí porque...