Lo tenía todo. Era fuerte, valiente, libre podía volar. Pero entonces se cansaron y bajé otra vez al suelo y empecé a caminar sobre cristales hechos palabras actos y poco aceramiento. Aniquilándolo todo. No sé que cojones ando buscando cuando a mí no se me ha perdido nada doy gracias a Diógenes por no hacerme soltar lastre porque justo cuando te deshaces de algo le encuentras una utilidad. Menos mal que no me he deshecho de ti porque aún no sé para qué me eres útil pero ahora respiro y a ti te vale y a mí me vale.
(las manos con cicatrices dan las caricias más suaves)