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Mostrando entradas de febrero, 2012

acércate y ya verás que no sé cómo hacerlo peor, despacito pero muy mal...

Lo tenía todo.  Era fuerte, valiente, libre podía volar.  Pero entonces se cansaron y bajé otra vez al suelo y empecé a caminar sobre cristales hechos palabras actos y poco aceramiento. Aniquilándolo todo. No sé que cojones ando buscando cuando a mí no se me ha perdido nada doy gracias a Diógenes  por no hacerme soltar lastre porque justo cuando te deshaces de algo  le encuentras una utilidad. Menos mal que no me he deshecho de ti porque aún no sé para qué me eres útil  pero ahora respiro y a ti te vale y a mí me vale.

i just blame myself

Si ya de por sí tengo pésima orientación, imagínate lo que me cuesta leer los mapas de las palmas de sus manos. El doscientos por cien de las veces acabo completamente perdida. Pero luego llega él, me coge del brazo, y yo ya no sé si es que yo soy muy simple o es que él es una puta brújula, pero de repente aparezco justo donde se encuentra el tesoro de mi mapa.  Y yo no hago más que perderme, y él no hace más que guiarme, y yo voy con la ilusión infantil de un explorador en potencia y él detrás destilando ternura hacia mis pasos. Vamos a poner las cosas claras. Basta ya de conversaciones de ascensor, de intercambiar miraditas como tazos los niños en el patio del colegio, basta de sonrisas embelesadas a tres palmos del suelo. Basta de roces de manos y de abrazos cerrando los ojos. Ábrelos bien porque has de estar pendiente. Vamos allá con sonrisas pícaras, de a veinte metros bajo tierra. Elevemos temperaturas, hagamos realidad el deseo de tus manos. No pienso hacerte e...

speechless

Siempre hay salida. Eso es una mierda y nunca ayuda. No quiero pedirte que te calles, eres tú el que tiene que saber cuando callar y cuando hablar pero lo haces todo al revés y entonces los te quieros suenan irónicos y tus excusas culpan y tus silencios alivian pero siempre se les lía el gps. Te olvidas de mí te olvidas de las veces que me he colado en tu cama y te he quitado la manta ahora me voy, pero te dejo frío igual y ha dicho el maniquí de las noticias que este año toca frío siberiano. Consigo elevarme a un metro pero no tengo claro a un metro de qué perdimos el punto de referencia y se nos cayeron los anillos perdiste las llaves y la compostura y yo perdí la dignidad y ahora no puedo pretender ir a buscarla porque seguro que ya está con las gomas de pelo y las promesas: trepando a lo salvaje por las escaleras de incendios de los hoteles elegantes donde nunca haremos el amor.