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Mostrando entradas de agosto, 2011

¿Puedes definir el tiempo?

Que no, que aquí el tiempo no pasa, el tiempo compite en una una carrera de velocidad y cada verano bate su propio récord. BERRIA Y mientras tanto, en la otra punta de la península, el tiempo pasa tan despacio que parece como si pudieras controlarlo, como una goma elástica, lo puedes estirar como quieras pero al final va a parecer pequeño. Ahora, en estos días tardíos de julio, donde el sol cada vez aguanta menos, la definición perfecta de vacaciones es Portugal, donde cada detalle parece hecho cuidadosamente para el deleite de los sentidos; viendo como una ola te congela los pies, y ya de paso, las ideas, dejando la mente en blanco. Porque hay veces que no hace falta más. Y yo considero el tiempo algo indefinible.
Lo más bonito que tengo

CON UN DÍA NO ME VALE.

Las mejores cosas de los veranos cántabros: Los reencuentros y rememorar veranos pasados mientras bajas a toda velocidad por el carril bici con la brisa playera en la cara. Meterte hasta lo más profundo del cantábrico, tan profundo que te hundas y no consigas tocar el suelo. Esos días de playa, pero plomizos, cuando el cielo se cubre con una capa de nubes que hace todos los colores más cálidos y apagados: la arena más naranja, el mar más verdoso, el verde más intenso, el agua de un azul oscuro precioso. Estar a las once de la mañana un domingo, después de un sábado de fiesta sin haber dormido apenas, y que te despierte el patatero con sus sacos de patatas de veinticinco kilos a diez euros, que tu hermana (en la litera de arriba) y tú ahoguéis una risa a la vez y aún sin verla saber que está ahí, como siempre. La histeria de tu padre cuando al virar con la barca aceleras el motor. Reconciliarse con Laura un viernes a las doce a la salida de un garito sin decir nada: simplement...

Dame un día

Ha sido poner un pie en el asfalto de Madrid y escuchar el ruido de diez mil cristales rotos. Pero dame un día, sólo uno, para agarrar a Madrid por el cuello, empotrarle contra la pila de cosas que me desvelan, mirarle a los ojos y decirle que vengo con ganas.