Cuando vuelva, quedamos donde tu voz me haga flotar, donde las miradas tienen ganas, donde el tacto no es sólo un sentido, sino una ola, donde cada gesto cuenta, donde las sonrisas surgen tal que así, donde cada día es algo nuevo. Donde no hay errores, donde todo se perdona, donde la risa sabe a ternura, donde te puedo llamar mío, donde me tratas como una princesa, donde haces que los escalofríos escalen por mi espalda hasta llegar a mi nuca, donde tu olor, tu calor, todo gire en torno a ti, en torno a mí, a nosotros.
Hace poco estuve reflexionando en los matices del idioma. Traduciendo unos textos del francés, aprendí que "recuperación" se suele traducir por "rélancer". En francés existe la palabra "récuperer", pero se utiliza más para recoger algo de un sitio. Recuperar quiere decir volver a llevar algo a su estado original: recuperar la economía implica que la economía ha ido fatal y que aspiramos a volverla a llevar al punto en el que estaba antes de que todo fuera mal. Sin embargo, un francés dice "relanzar" la economía: y relanzar implica llevarla a un punto superior al original. Si la economía va mal, un francés aspira a mejorar el estado previo de su economía, no se conforma con volver al principio. Y me pareció bonito, esperanzador, optimista. No quiero recuperarme, a partir de ahora voy a relanzarme. A salir mejor de cada bache, a tomár más impulso de cada caída. No voy a aspirar a volver al punto original, a partir de ahora, apuntamos a un lugar di...

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