Como un portazo, como un hueco vacío. Como una lágrima amarga de maltrato o como un grito que araña el alma. Como una cartera sin nada o un nudo en la grarganta. Como un reloj con la hora equivocada. Como una agonía. Como un disco rayado, como estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. Como la impotencia, como el crepitar de la radio cuando no encuentra la sintonía o como una hoja arrancada de un diario. Como un colgante perdido, como un huérfano. Como el filo de un cuchillo, como un pie descalzo que pisa un clavo, como un llanto de madre, o de hermano. Como un grito de socorro, pero silencioso.
Hace poco estuve reflexionando en los matices del idioma. Traduciendo unos textos del francés, aprendí que "recuperación" se suele traducir por "rélancer". En francés existe la palabra "récuperer", pero se utiliza más para recoger algo de un sitio. Recuperar quiere decir volver a llevar algo a su estado original: recuperar la economía implica que la economía ha ido fatal y que aspiramos a volverla a llevar al punto en el que estaba antes de que todo fuera mal. Sin embargo, un francés dice "relanzar" la economía: y relanzar implica llevarla a un punto superior al original. Si la economía va mal, un francés aspira a mejorar el estado previo de su economía, no se conforma con volver al principio. Y me pareció bonito, esperanzador, optimista. No quiero recuperarme, a partir de ahora voy a relanzarme. A salir mejor de cada bache, a tomár más impulso de cada caída. No voy a aspirar a volver al punto original, a partir de ahora, apuntamos a un lugar di...
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