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Acabo de cerrarme varias docenas de puertas. Casi he oído su eco resonando por los pasillos vacíos del instituto, y me ha dado por ponerme a pensar en el futuro.
Es algo muy abstracto y no se puede programar, aunque haya gente obsesionada con hacerlo, ni predecirlo, aunque haya gente que cobre por hacerlo. Estas obsesiones vienen por el miedo de las personas a un futuro negro, profundo, oscuro y deforme, en un constante movimiento en espiral, como un agujero negro. ¿Es ese el futuro que teméis?
Yo temo a un futuro gris, estático, plano, cuadriculado, programable y predecible.
Deseo un futuro psicodélico, de colores, con un constante movimiento al ritmo de los acordes de Pink Floyd. Aunque realmente prefiero no imaginarlo e ir adentrándome en el poco a poco, como en una jungla, sin saber lo que hay detrás para que poco a poco se vaya descubriendo él solo, a su ritmo, y darle tiempo para que se prepare y se arregle un poco.

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