Ahora lo más in es ser un moderno revolucionario. Ser liberal, que se confunde con libre, no amarrarse a absolutamente nada. Cambiamos los anillos que atan por cigarros que te hacen levantarte a tres palmos del suelo. Queremos ser palomas y no cometas.
Está bien ir solo, ser un alma libre. Pero si se vive y se guerrea (que viene siendo lo mismo) flotando, las balas te arrastran y te explotan por todos los lados. No se esquivan porque sin gravedad no se puede manejar un cuerpo. Es una triste, lenta, y disfrazada evasión a la que nos sumimos porque existe la leyenda urbana no contada que dice que de esa manera alcanzaremos el Nirvana.
No señores, yo soy más radical. Más de raíces. Adoro la idea de vínculos irrompibles, que me anclen al mundo, y que me permitan rasgar la realidad con la dulzura con la que se rasgan los boleros.
Me encanta la palabra siempre, es de mis palabras favoritas. Siempre me hace inmune e inmortal ante todo. Me hace libre.
Personalmente odio las palomas y las cometas me dan un poco de miedo.
Supongo que soy algo completamente distinto, una secuoya, una montaña, o algo de eso.

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