Y pasea su orgullo por todas las bocas, y las de los metros, de todo Madrid centro. Haciendo eco.
Sube y baja caminando las escaleras mecánicas, despreciando a aquel hombre que las inventó, haciendo que su trabajo sea completamente inútil. No lee esos carteles que ponen por los autobuses y los metros de "ni un día sin poesía", la poesía la hace ella cuando agita su pelo bajo las estrellas de Atocha o cuando parpadea con sus pestañas infinitas.
Cuando va de bares va sola, y nunca, nunca lleva dinero porque siempre la invitan y la incitan a todo. Nunca duerme sola en casa, de hecho nadie duerme nunca en casa, pero libra batallas en su cama como si en ello le fuese la vida, o la virginidad, o cualquier cosa que se valore hoy en día.
Hace poco estuve reflexionando en los matices del idioma. Traduciendo unos textos del francés, aprendí que "recuperación" se suele traducir por "rélancer". En francés existe la palabra "récuperer", pero se utiliza más para recoger algo de un sitio. Recuperar quiere decir volver a llevar algo a su estado original: recuperar la economía implica que la economía ha ido fatal y que aspiramos a volverla a llevar al punto en el que estaba antes de que todo fuera mal. Sin embargo, un francés dice "relanzar" la economía: y relanzar implica llevarla a un punto superior al original. Si la economía va mal, un francés aspira a mejorar el estado previo de su economía, no se conforma con volver al principio. Y me pareció bonito, esperanzador, optimista. No quiero recuperarme, a partir de ahora voy a relanzarme. A salir mejor de cada bache, a tomár más impulso de cada caída. No voy a aspirar a volver al punto original, a partir de ahora, apuntamos a un lugar di...
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