El tener una excusa no te excusa de nada. La vida me ha impuesto una coraza pero no me escudo detrás de ella. Odiar es una palabra muy grave y hay que decirla muy serio. Siempre recuerdo el consejo que me dijo el abuelo Julio. Odio las excusas. Que no te engañe, soy una sensiblera debilucha. Amistad es apoyarse, amarse más. No juzgues. Comprende, no sepas. No tenemos futuro. El destino no es más que una excusa: jamás oirás a un futbolista de élite o a un empresario de éxito afirmar que todo es causa del destino. La suerte no existe; y para que venga la buena suerte hay que ponerle la alfombra roja, que está con antojo y si no no viene. Infinita. Despacito. Control. No me gusta lo superficial, ni las etiquetas, profundicemos. Necesito independencia. La sociedad de hoy en día no sabe estar sola. Siempre rompo los pantalones por el mismo sitio. Entrega ciega siempre; así que mejor preparar el terreno. Métete en tu vida, puedo sola. Punto medio. Si no estás afianzado primero, no intentes desmelenarte. Arribas y abajos. Valoración. Tú sí, tú no. Lo malo para afuera. Chakras. Actitud. Amoríos baratos edulcorados no, gracias. Lloro hasta cuando bostezo. Me encanta la chimenea. Volar. Sin lugar a dudas, odio la dependencia: los dependientes y de lo que dependen. Feliz. Mentiras, cotilleos, opiniones: "blablablá". Para evitar el arrepentimiento piensas lo que haces. Sin excusas. Soy de actos. Echar de menos es uno de los sentimientos más bonitos.
No has parado de llorar estos dos últimos días. Es como si me dijeras que ya no me queda nada por hacer aquí, que hasta aquí hemos llegado. La verdad es que aún no te había visto así, me resultas hasta rara. Qué pretendes, ¿hacerme creer que todo ha sido un sueño? Lo parece, y lo mejor de todo es que ha sido intensamente real desde el primer segundo hasta el último. Te voy a confesar algo, no he sabido condensar esto en tres maletas así que te dejo desparramadas por ahí millones de cosas. Mis cremas y champús, algunos zapatos, mi abrigo favorito, paredes llenas de bluetack, mil historias detrás de los letreros de tus pubs, millones de sueños en cada muelle de la cama (y no vamos a mentir, ponle unas diecinueve pesadillas). Digamos que te intento compensar por todo lo que me has regalado. Te dejo también todas mis historias reptando por las aceras, impregnado las paredes, escurriéndose entre los huecos de tus ladrillos rojos y tus techos de pizarra. A cambio, yo me llevo toda tu histori...
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