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Cambiarte la vida no es solucionártela

Adoro cuando bajas la cuesta con el pelo hecho un desastre por la lluvia

perdida dentro de tu impermeable amarillo gigante

el bolso colgando mágicamente de nadie sabe dónde

y unas ojeras de me apunto a un bombardeo.

Es cuando pones esa sonrisa pícara de te estoy vacilando y ni siquiera has abierto la boca

para llegar y ver que es el karma, o el universo, el que te toma el pelo a ti

y en plena calle en lugar de hundirte sueltas una carcajada como el que da una calada 

luego ya en la cocina o en la cama es otro tema pero qué tema,

tema por el que te juro que me quiero volver loco.


Adoro cuando no sabes nada de la vida, ni del amor

y te dedicas a repartir consejos

sabiendo que el más sabio que das es no sabe no contesta y sabiendo

que ni tú vas a hacerte caso

pero tengo ganas de verte porque tienes ganas de verme

y estás empezando a hacer que me guste hablar por teléfono 

porque te noto más cerca

y es lo más cerca que hay a cuando me susurras el "venga, vámonos tú y yo"

que me hace cosquillas en el cuello

y después del café es mi cosa favorita del mundo


Adoro que te vengas conmigo, que me elijas a mí, que te sientes a mi lado

que me hayas elegido de compañero tan desinteresadamente, y que seas tan leal por nada

que seas tan pura y que lo nuestro sea genuino.

Y que digas tú y yo, y no nosotros,



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