A toda velocidad: viviendo rápido para no tener que reflexionar. Me he dado cuenta de que me vida es algo así como lo que hacen las hormigas en el desierto, que caminan rápido por encima de la arena y así, como casi no la rozan, no se queman. Porque si paro me quemo, todo se me desmorona, así que prefiero ir rápido, disfrutar de todo e ir dejando un rastro de ruinas. Que vengan los malos tiempos, que lleguen, que ya tragaré yo todo de golpe y después seguro que me siento mucho mejor. Y lo prefiero así.
No has parado de llorar estos dos últimos días. Es como si me dijeras que ya no me queda nada por hacer aquí, que hasta aquí hemos llegado. La verdad es que aún no te había visto así, me resultas hasta rara. Qué pretendes, ¿hacerme creer que todo ha sido un sueño? Lo parece, y lo mejor de todo es que ha sido intensamente real desde el primer segundo hasta el último. Te voy a confesar algo, no he sabido condensar esto en tres maletas así que te dejo desparramadas por ahí millones de cosas. Mis cremas y champús, algunos zapatos, mi abrigo favorito, paredes llenas de bluetack, mil historias detrás de los letreros de tus pubs, millones de sueños en cada muelle de la cama (y no vamos a mentir, ponle unas diecinueve pesadillas). Digamos que te intento compensar por todo lo que me has regalado. Te dejo también todas mis historias reptando por las aceras, impregnado las paredes, escurriéndose entre los huecos de tus ladrillos rojos y tus techos de pizarra. A cambio, yo me llevo toda tu histori...
Comentarios
Publicar un comentario