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Bajo un cielo de alquiler

Vivimos en un mundo en lo que lo más importante es tener un plan para el sábado noche.
Nuestras vidas se han convertido en una competición de fondo: ver quién aguanta más con los tacones más altos, quién resiste más copas, quién se lía con más tías, quién pierde antes la virginidad, quién conoce a más gente, o quién aguanta más tiempo bailando. Y nosotros nos hemos convertido en deportistas, especialidad futbolín. Nos hemos vuelto blandos, superficiales, estúpidos. No sabemos luchar y espramos que todo nos lo den masticado. Hacemos de un bicho bola un monstruo terrorífico: no somos selectivos con nuestras batallas, transformamos cualquier problema en una guerra. Igualmente no sabemos separar lo vital de lo trivial: simplemente lo necesitamos TODO.
Sin embargo, tenemos un máster en encasillar cosas inclasificables: pensamientos, ideas, personas. Nos encuadramos en una ideología y las demás son mentira, las despreciamos. Sin escuchar. Las faltamos el respeto. La verdad es que estos días el respeto falta. Lo hemos perdido. Nos lo hemos perdido.


Who's gonna save the world tonight?
Who's gonna bring us back to life?

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