Tengo una pelota en mi tejado desde hace mucho.
Acabo de verla ahora que ya he acabado de despejarlo después de dar patadas a muchas pelotas, bastante más grandes, pesadas y peor colocadas.
Porque, a decir verdad, tu pelota es como una canica frente a un plantea, pongamos Venus (siempre ha sido mi favorito).
Así que después de estas semanas que han sido intensas como meses, con las ínfimas fuerzas que me quedan, le doy un manotazo a tu pelota, observo como rueda y me tumbo en mi reluciente y despejada azotea a mirar las estrellas hasta que aparezca Venus, hoy no me voy sin saludar.
No tengo hambre de mundo pero tampoco de suicidio.
He aprendido a bucear por lo profundo y le he cogido gustillo, y ahora estoy a punto de despempolvar mis alas.
Ábreme la ventana y no me esperes para cenar.
Ahora la pelota ya no está en mi tejado, a saber en qué infierno habrá caído.
(Sobre ti, pues que molas Perrote. Ésta es tu entrada donde te homenajeo escribiendo como tú, todo con puntos y aparte, porque para tí no hay punto y seguido. Si se pone un punto, es aparte, que el párrafo anterior no infecte a lo que venga después, que llegará con una metáfora superior y hay que verla en todo su esplendor.)
Acabo de verla ahora que ya he acabado de despejarlo después de dar patadas a muchas pelotas, bastante más grandes, pesadas y peor colocadas.
Porque, a decir verdad, tu pelota es como una canica frente a un plantea, pongamos Venus (siempre ha sido mi favorito).
Así que después de estas semanas que han sido intensas como meses, con las ínfimas fuerzas que me quedan, le doy un manotazo a tu pelota, observo como rueda y me tumbo en mi reluciente y despejada azotea a mirar las estrellas hasta que aparezca Venus, hoy no me voy sin saludar.
No tengo hambre de mundo pero tampoco de suicidio.
He aprendido a bucear por lo profundo y le he cogido gustillo, y ahora estoy a punto de despempolvar mis alas.
Ábreme la ventana y no me esperes para cenar.
Ahora la pelota ya no está en mi tejado, a saber en qué infierno habrá caído.
(Sobre ti, pues que molas Perrote. Ésta es tu entrada donde te homenajeo escribiendo como tú, todo con puntos y aparte, porque para tí no hay punto y seguido. Si se pone un punto, es aparte, que el párrafo anterior no infecte a lo que venga después, que llegará con una metáfora superior y hay que verla en todo su esplendor.)
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