Podría escribirte cien mil cosas
besarte otras tantas
pero soy incapaz de decirte nada.
A veces dueles,
a veces dañas,
a veces cansas,
a veces recargas,
a veces enfadas,
a veces deprimes,
a veces (y estas son mis veces favoritas) me revives
porque son (me) mías.
Un día seré yo y moriremos de miedo. De ganas. De angustia. De risa. De sueño. De sueños. De celos. De rabia. Y no digo amor porque me parece una palabra terrorífica, pero a lo peor, también.
Morir por un abrazo tuyo me parece la muerte más dulce que haya existido jamás.
Todos mis esfuerzos están puestos en no repetirme, no quiero que te aburras. En orden de fobias tengo la rutina, las ratas y que no me llegues a ver entera nunca.
Sólo sé que soy toda tuya
porque mis piernas son de quien las hace temblar
mi boca es de quien la esquiva y vuelve a por más
mis manos son de quien las llena
y mi pelo es de quien lo aparta para abalanzarse al cuello.

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