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el tiempo ajusta cuentas con dos copas de menos.

Y entonces se planteó que debía hacer. Si escapar es de inteligentes o de cobardes. Si plantar cara es de valientes o de idiotas. Si hay que ser valiente para suicidarse, aunque ella carece de ese valor (ni lo quiere). Pedía reflexiones, instantes, respuestas. Cuando llegaba al punto en el que tenía las lágrimas agolpadas bajo las pestañas, sólo entonces, todas las dudas cargaban en su contra.  Si exageraba. Si tenía derecho. Si era normal o extraño. Si lo merecía. Si se autocompadecía. Si estaba a la altura. Si no. Ni siquiera sabía la altura que se la exigía. Y así pasaba sus días, esperando.                                          Sin saber qué esperar.  Evadiéndose, ¿huyendo? Quién sabe. Quién es capaz de juzgarlo. En ocasiones optimista. En otras no. Otras veces pesimista. Y aún hoy, ahí sigue. No está sola. Pero ahí sigue.

love is a loosing game

Voy a llenarme la boca de besos, por si acaso no nos llegan con los que traes tú, ¿vale? Y en el hueco que hay entre la espada y la pared voy a escribir que tu sonrisa está hecha con el brillo de los ojos de los gatos que miran a las estrellas en los tejados de Madrid y entonces tú vas a venir y vas a clavar la espada donde mejor te venga y vas a apoyarme contra la pared y vamos a dejar de respirar un rato para dejar de ser corrientes y cuando nos cansemos de no seguir al resto vamos a acercarnos a la orilla y a dejarnos llevar un rato por las olas y luego voy a declararte la guerra y después de rebozarme en tus caricias vas a ponerte de pie y vas a decirme cosas que piensas pero no dices y vas a pensar en las cosas que dices sin pensar mientras me miras a los ojos haciéndome pensar que las cosas que dices que me hacen pensar no las piensas y las que piensas y no dices me hacen no pensar y elevarme a un nivel superior pero sólo lo pensaré y no lo diré y tú empezarás a disculparte y yo...

replaceable

Y pasea su orgullo por todas las bocas, y las de los metros, de todo Madrid centro. Haciendo eco. Sube y baja caminando las escaleras mecánicas, despreciando a aquel hombre que las inventó, haciendo que su trabajo sea completamente inútil. No lee esos carteles que ponen por los autobuses y los metros de "ni un día sin poesía", la poesía la hace ella cuando agita su pelo bajo las estrellas de Atocha o cuando parpadea con sus pestañas infinitas. Cuando va de bares va sola, y nunca, nunca lleva dinero porque siempre la invitan y la incitan a todo. Nunca duerme sola en casa, de hecho nadie duerme nunca en casa, pero libra batallas en su cama como si en ello le fuese la vida, o la virginidad, o cualquier cosa que se valore hoy en día.

la vida en un puño y el puño en la cara.

Déjate de metáforas edulcoradas sobre la belleza del vivir, lo bonito que es el mundo desde arriba, pero sólo si te ha costado alcanzar la cima de la montaña, con esfuerzo, sudor y chachiamigos y novios que te ayudan a subir. La vida es la cuesta arriba, porque una vez llegas a tu meta, tienes otra, más dura y más lejana, y eso en el mejor de los casos, en el que no vayas hacia atrás. Déjate de trenes y de gente que sube y baja, no, la gente es egoísta y busca disfrutar su propio trayecto, ¿que a tu lado hay un asiento cómodo, que le haces reír, que te lo follas, que le das kikos? Ahí es cuando está a tu lado. Si no, se busca la vida, como todos, no le culpes.  ¿Quieres ser feliz? Pues la ignorancia no es la clave, y mucho menos el autoengaño.

dancing your breath on my skin

La vida pasa  . Pasa por las grandes avenidas zigzagueando entre la gente y a veces choca contra el cielo, se vuelve enrome. Pero yo la prefiero cuando se vuelve pequeña y se cuela por entre los dedos de mis pies me sube por la tripa y me acaricia la mandíbula para luego cruzar desde mi nuca hasta tu pelo filtrándose por él hasta bajar a tu espalda dando vueltas y bailando alrededor de cada uno de tus lunares, rodenado tu cintura, envolviéndote, y cayendo por tus caderas, deslizándose como si fuesen un tobogán del hielo que me quema las copas que siempre cargas demasiado para luego bajarse todas tus piernas, hasta que exhausta, se arrastra por el suelo y nos desea lo mejor desapareciendo por el quicio de la puerta.

de sol, espiga, deseo, son sus manos en mi pelo

Lo que más odio de Madrid es que hay demasiada gente y por la calle todo el mundo te empuja. Por eso voy a crear un submundo alternativo para ti y para mí. Sin presiones ni tirones de ningún tipo. Donde podamos estar frente con frente, nariz con nariz; en lugar de espalda con espalda, diez pasos y dispara, y que gane el más rápido. No, en mi submundo ganará el más lento, el que consiga acercarse más despacio. No vale quedarse con ganas o que tu boca escuche los gritos de mis oídos suplicando por tus susurros, no. No vale ningún otro tipo de comunicación que no sea no verbal. Todas esas cosas paganas y banales, en mis normas son ilegales. En mi submundo no existen visados ni pasaportes. ¿Restricciones? Prohibido no haber cogido nunca un copo de nieve con la lengua, prohibidas las noches sin estrellas, prohibidos los amaneceres antes de tiempo, prohibido alejarse.

The pros and cons of breathing

Ahora lo más in es ser un moderno revolucionario. Ser liberal, que se confunde con libre, no amarrarse a absolutamente nada. Cambiamos los anillos que atan por cigarros que te hacen levantarte a tres palmos del suelo. Queremos ser palomas y no cometas. Está bien ir solo, ser un alma libre. Pero si se vive y se guerrea (que viene siendo lo mismo) flotando, las balas te arrastran y te explotan por todos los lados. No se esquivan porque sin gravedad no se puede manejar un cuerpo. Es una triste, lenta, y disfrazada evasión a la que nos sumimos porque existe la leyenda urbana no contada que dice que de esa manera alcanzaremos el Nirvana. No señores, yo soy más radical. Más de raíces. Adoro la idea de vínculos irrompibles, que me anclen al mundo, y que me permitan rasgar la realidad con la dulzura con la que se rasgan los boleros. Me encanta la palabra siempre , es de mis palabras favoritas. Siempre me hace inmune e inmortal ante todo. Me hace libre. Personalmente odio las pa...