Tu empatía inexistente, tu falsa madurez, la gran distancia que hay entre tú ego y tu autoestima, la forma que tienes de esconderte entre las ramas y tirar piedras esperando reacciones, tus fotos del WhatsApp, que cada vez que me hablas rompes todos mis esquemas, que te echo de menos, que te tengo unas ganas que no me las aguanto, que sé que en el momento que pase algo voy a olvidarme de ti, y sobre todo que estoy dispuesta a tirar todo por tierra por tenerte cinco minutos. Que me acojonas, me das pánico, me vuelves tonta e indefensa, me levantas la guardia, que lo daría todo por ti, joder todo, que estoy deseando que me vacíes y me dejes rota, que me exprimas entera, con tal de poder posar mi ojo sobre una de tus grietas y ver una pizca del fuego que tienes dentro. Te he escrito una carta que sólo te daré si me la pides.
(las manos con cicatrices dan las caricias más suaves)